Ella detestaba la situación de que alguno se sintiera culpable. Él se lo dijo frío y sobriamente - ójala encuentres algo o alguien que te haga borrarme pronto - y ella lo abrazó e irremediablemente soltó varías lagrimas sobre su chamarra. No lo soltaría porque le gusta su aroma y el molde de su cuerpo, sin embargo él tampoco se quitaría porque lo necesitaba tanto como ella. Él vio todo lo que quedaba de ella antes de marcharse, lo tenía todo calculado y no dejó rastro alguno. Ella dejaba que fuera él quien pusiera el alto aunque fue primero ella la que decidió ya no saber más de él después de ese día.
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