21.5.12

promoción

No pensaba entregar unos billetes en este momento por una promoción que tiene El Carnal. Es decir, no los tengo pues. Quizas en el banco si, pero no quiero ir al banco. El señor seguía insistiendo, "si mira... a ti y a tu familia les gusta comer mariscos cierto?" mientras echaba una mirada al interior de la casa mientras yo emparejaba la puerta detrás de mi. Le dije "pues por lo general voy por mi cuenta", aunque no es cierto, ni voy a comer ahí, creo que nunca he ido. Por qué miento? Cuando como mariscos me como unos tacos de pescado y ya. Él me pregunto "ahh... vas con tu con tus amigos? Bien. Cuantos acostumbran a ir?" "mm... 3, a veces 4" le volví a mentir pensando que podría regalarme algunos vales y pensar que tengo 4 amigos para llevarlos a comer mariscos. "Bien" contestó él, "se podría decir que gastan entre 500 y 600 pesos cada vez que van cierto? Qué tal si te ofrezco una promoción de 150 pesos en este momento por persona, la próxima vez que nos visiten?" Se escuchaban los perros de fondo, ladrando, exigiendo que se alejen los extraños, exigiendo de regreso a su dueña para que los proteja. "Ah no pues gracias" le contesté, entendiendo que estaba cayendo en su objetivo de venta, que podría ser un buen blanco, qu podría gritar "mamá!" hacía el interior de la casa para que saque el dinero y entonces ver una gran sonrisa al vendendor, pero en realidad no me interesaba, mi mamá no esta dentro de la casa, vivo en una casa-oficina con 2 perros, un gato, una mariposa muerta y otra mujer como yo, que es mi jefa de medio tiempo y que proximamente será solo una persona con la que vivo de tiempo completo. Estaba pensando en hacerme un café, lo que me hacía falta por desayunar y no pensaba en mariscos. Él persistía que no dejara pasar una oportunidad como esa, que tenía hasta julio para aprovecharla pero que debía pagar en este momento. Apenas lo escuchaba, entre los ladridos de cada perro, poniendose de acuerdo para ladrar uno y después el otro, sin dejar pasar ni un momento de silencio y solo me quedaba hacer la señal a la que me voy acostumbrando hacer, que hago que entiendo pero no te escucho, lo siento y decir "No, ahorita no gracias", junto con una linda y amable sonrisa. Su compañero tambien me sonrió y él tambien. Cerre la puerta y me dirigí a la cocina. Tome mi taza verde, esa que solo es verde y no tiene nada que promocionar. Pensé en mis galletas Principe crunch en el refri y que debía sacarlas. Ojala estuviera high, las disfrutaría. Pensé en servirme de ese capuchino soluble con la etiqueta de dark roast que se encuentra dentro del cilindro de empaque bonito. 1.20 segundos en el microondas. El tiempo perfecto. Me puse a cambiar de canción en la computadora. Pensé que mi papá podría ser el punto de venta. Solo si lo agarran de buenas. Si lo agarran sin mi mamá. Si mi mamá está de buenas tambien en Chapala o algo así. Tengo que marcarle a mi mamá para saber como le fue con el cardiologo.


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