El otro día que estaba en el camión, en carretera... Qué largo tiempo pase ahí adentro si pienso en el tiempo, pero en realidad no lo sentí tanto. "Bien pude haberme ido a la playa" pensaba cuando contaba las horas que pasaban. Bien podría ser más alegre e ir conversando con quienes se sentaron a mi lado para simular un trayecto más corto. Pero lo único que hice fue encerrarme en mi música, en mi libro que releía, y en la vista limpia y de montes secos que apreciaba por la ventana. Dejandome qu eme diera un poquito el sol, me acurrucaba de lado, pues no quería hablar, no quería que me fueran a hablar para comenzar una conversación. Tenía mucho sueño pero no me dormía.
De regreso una mujer de cuerpo ancho, se sentó a mi lado después de la 4ta o 5ta vez que hacía escala el autobus. Ya era de noche, no había mucho que apreciar por la ventana, todo era negro e inconcientemente mis ojos se dirigían al reflejo de la horrible película que pasaban por la tele.
Me quedaba pensando en muchas cosas, me quedaba pensando si alcanzaría el 646 de regreso o si tendría que pagar taxi. Me quedaba pensando si alguien se preocupara que yo no regresara. La señora de cuerpo ancho, al sentarse junto a mi, tuve que acomodarme de difernete manera pues, sus caderas chocaban con las mias. Y la ventana se sentía fría. Muy fría. Ella me miraba constantemente, hasta que el camión volvió a arrancar, y entonces me ofreció una de sus galletas que ella iba comiendo. Le dije "gracias" con un tono amable, una sonrisa y negando con la cabeza. Después me preguntó la hora, y entonces supe que quería platicar. Me quite un audifono, y le dije "perdón?" y me dice, "sabes que hora es?". Entonces desbloquie el ipod y le di la hora. "Gracias" me dijo. Y permanecimos calladas. Volví a ponerme el audifono. Me parecía que ella disfrutaba sus galletas, que estaba feliz. Muy feliz por algo. Y eso me hizo sentir bien de alguna manera, solo en ese momento.
Yo había comido 4 tristes tacos en la central, antes de tomar el autobus de regreso. Tristes porque la carne sabía rara. No había mucho limón. Y pues porque no puedo comer salsas ahorita. Es raro comer carne en lugares que no conoces, y que menos sin que alguien te haya recomendado. Tambien es raro comer solo, sin estar en casa. Pero tenía que comer, pues tenía más de 8 horas sin comida en mi panza. Me comenzaba a sentir débil.
Al llegar, fui de las primeras personas en bajarme del autobus. Todos pareciamos tener mucha prisa. Yo tenía prisa por saber si alcanzaría el 646. Como es normal, los taxistas estan pendientes en la salida de la central y que no te dejan pasar. Le pregunté a uno, que cuánto me cobraba, y me dijo que $150. Me pareció ridiculo que me cobraran más por llegar a mi casa que lo que me costó el pasaje de 3horas a un pueblo. Me dirigí a la parada de camiones y un señor me aseguro que si alcanzaría todavia mi ruta pero que tendría que salirme a la avenida después de la plaza.
Al dirigirme hacía donde él me habia dicho, vi un señor caerse de boca de una banqueta de 1 metro de alto y al mismo tiempo el camión 646 que doblaba la esquina. Me acerque al señor inmediatamente "se encuentra bien?", "pues ya, ya me caí, ya ni modo! verdad!" me respondío cuando su amigo que corrió hacía el, lo ayudaba a levantarse cuando yo me acerqué.
Sin darle respuesta alguna, corrí a la esquina y alcance a subirme al 646. Iba lleno, lleno de hombres. Busqué lugar y me senté. Sentí como si yo hubiera sido la que me caí, y buscaba en mi interior algo que me doliera, pero no logré encontrar nada.
Después de escucharle decir al chofer, mientras hablaba por su celular, "estas pedo verdad wei?" "ya mero voy! ya voy a terminar mi turno, ahí le llego", pues me dí cuenta que el camión al que me había subido no tomaría la ruta que quería de regreso y me sentí preocupada. Le pregunté al chofer, quien pareció no importarle y me dijo que solo llegaba hasta cierta calle. Me asusté un poco porque no tenía idea de donde estaba y el camión se quedaba vacío. No lograba identificar nada. Las colonias se comenzaban a quedar sin pavimento.
Me sentí triste, muy triste, y en todo el ultimo trayecto permanecí en el primer asiento a lado del chofer, pensando si debía bajarme de una vez o esperarme.
Me esperé, y estuvo bien. Llegamos a una gasolinería y entonces pedí taxi al único que permanecía afuera de un oxxo. Lo pedí como si no perteneciera a esta ciudad. Sintiendome extraña. Sintiendo que no sabía a donde iba. Me pidió que lo guíara muy bien porque él era el que no conocía a donde iba a llevarme.
Creo que las personas no están cuando más las necesitas, sin embargo uno no deja de pedir o brindar ayuda alguna vez, inocentemente... desgraciadamente.
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