Eran bombas las que caigan a mis espaldas, y yo tontamente no quería voltear a verlas explotar. Por miedo a quedarme ciega o por miedo de verme morir, como si me desprendiera de mi misma, como si no fuera yo, y fueras tu. Tenía que subir, porque ahí me esperabas en silencio, para solo mirarme, y entonces decirme "no me digas ya nada!" con un tono molesto y cansado. Yo solo volteaba a ver el suelo y mis sucios tenis, con mi falta de calcetines, y mis dedos sucios asomandose curiosos porque tambien querían saber que pasaba, seguí mirando el suelo hasta alcanzar a ver tus pies, y eran diferentes, intente reconocerte, pero ya había sido demasiado tarde.
La corriente del agua, como si fuera una sábana, se envolió suavemente sin lograr sostenerse.
Quisiera estar ahí cuando más sea necesario. Acaso me he sobrepasado?
Ya no sé que decir.
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