Son dos, son tres, son pocos con lo que se ha quedado. Mira al cielo y le hace sentir tan pequeño. Tan solo. Tan vacío. Restos de comida, migajas y moronas (como sea), es lo único que sale de su boca del interlocutor, y cada una de estas quedandose impregnadas en la cara del común sujeto, sin la convicción de quitarselas de encima, que cubran sus cachetes, que cubran sus cejas, su cuello, su pureza, sus principios, (o lo que quedaban). Basta que sería mejor quedarse cubierto hasta que alguien y todos se olviden que hay detrás de tanta basura. Mal oliente, sucio, desprevenido, orgulloso, arrogante, triste, nauseabundo, repugnante, asqueroso, confundido. Con una mano descubierta, y el minimo tacto del suelo rasposo, hasta que alguien la pise, hasta que sea reutilizable para fines comerciales y deplorables.
Mañana será igual que ayer, igual que hoy.

foto. carretera. (incomodando... como siempre)
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