27.12.08

seis patas

Un camión de transporte público conducido por una mujer con bebé en brazos.
"Yo soy maestra de ingles, deberías venir a visitarme y traer a tus hijos aquí" decía ella mientras pasaron afuera de una escuela con atracción bilingue y maestras platicando en idiomas que apenas sabías que existían en las jardineras de la entrada.
Tuviste que apretarle los cachetes a una de ellas cuando te asomaste por la ventana del transporte en movimiento.

Entre multitudes de gente, decides bajarte y tomar el rumbo que te corresponde, llevando a salvo esas tortugas que te pidió la vecina.

Una tortuga, no cualquiera, porque es naranja. Salta, y salta como si nunca hubiera saltado una tortuga en la historia, salta a esconderse, salta porque bebió mucho café, salta porque no quiere ir con la vecina. Una tortuga naranja que vive dentro del caparazón de una araña. "Pero las arañas no tienen caparazón!" gritaban los niños sentados escuchando el relato. Bueno ésta araña si tenía. 

Tortuga y araña, como marido y mujer, compartían la misma casa. Compartían los pasos al caminar. Compartían el mismo color naranja. 
No hasta que tortuga, freneticamente, sale y entra. Sin horarios y sin reglas. Sin avisos, sin recados. Sin respeto, sin franqueza. Con un naranja más intenso no se deja engañar, no se deja atrapar, no se deja besar. Araña está cansada. Tortuga entra y rompe caparazón de araña, a la fuerza, exaltada, rabiosa, agitada. Araña no se mueve. Tortuga no sabe a donde ya más ir, tortuga quiere más café.

1 comentario:

Liqs dijo...

yo creo que andas champi.