Se estira porque es de día, y se estira porque no quiere que le de más sueño. Saca un brazo y saca otro, y aún cuando se da cuenta que esta lleno de tierra, no sé espanta, no le conmueve que sus zapatos esten llenos de lodo.
Yo recordaba que por aquí ya habíamos pasado, era una fiesta, con muchas vacas tomándose fotos. Luego esperamos a que la gente llegará, pero me tocaba conducir como de servicio de comida rápida, rebasando camiones con choferes pelones, volteando a ver la mirada de mi copiloto para impresionar mi manejo. Reversa, derecha, avanza, el freno se atora, y a mi no me gusta cargar con quienes destapan botellas de champaigne y yo sin beber ni una copa.
Es viernes, es viernes y no hay mucho que hacer. Es viernes para vernos, para vendernos, para vendarnos y para ponernos verdes como la pared de tu cuarto donde voltie a ver tus posters pegados mientras me acostaba en tu cama, esperando en silencio, esperando a que los demás llegaran.
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