Ella estaba aburrida. Salió a la cochera y lanzó una pelota azul a la cochera vecina. Él salió de su casa, dando saltos con el mismo rebote de la pelota. Se acercó a olfatearla.
Ella estiraba sus brazos a través de los barrotes que separaba una cochera de la otra, y al mismo tiempo le pedía a él la pelota de regreso. Él se le quedo viendo, a ella, luego a la pelota, luego a ella nuevamente. Ella persistió ahora solo con un brazo estirado.
Un perro salió por la puerta principal de la casa de ella. Ella se rindió. Se metió de vuelta a su casa junto con el perro que pocos segundos antes había salido tambien a la cochera. Cerró la puerta.
Él, sin llegar a moverse siquiera dejó de verla a ella. Se mete a su casa tambien. Se acomoda en el cojín aun cálido. Bosteza y se duerme.
Ella estiraba sus brazos a través de los barrotes que separaba una cochera de la otra, y al mismo tiempo le pedía a él la pelota de regreso. Él se le quedo viendo, a ella, luego a la pelota, luego a ella nuevamente. Ella persistió ahora solo con un brazo estirado.
Un perro salió por la puerta principal de la casa de ella. Ella se rindió. Se metió de vuelta a su casa junto con el perro que pocos segundos antes había salido tambien a la cochera. Cerró la puerta.
Él, sin llegar a moverse siquiera dejó de verla a ella. Se mete a su casa tambien. Se acomoda en el cojín aun cálido. Bosteza y se duerme.
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