28.8.09

la carrera de enredaderas

Me metí entre calles no transitadas y poco alumbradas, para escuchar como sonaba el empaque de galletas al intentar abrirse. Intenté abrirlo con la mano izquierda dentro de mi morral porque con la derecha sostenía un café del Oxxo (andatti), que compré unos minutos antes por $15.50 en promoción junto con unas galletas principe.

No pensaba comprarlo. Yo no tomo café por la noche.

Sin embargo yo quería algo caliente para mi garganta, pero una vez pagado mis productos sí pensaba tomarlo sentada ahí en la banquetita amarilla... contigo, y quiza compartirte, si es que dejaras de rechazar lo que te ofrezco.

Me quede sentada mirando 'a la nada' mientras te acercaste a mi cara para darte un beso en el cachete y desaparecer por detrás de mi, sin entender si yo lo había ocasionado (que te fueras) al hacerte una pregunta algo personal y desabrochar la cinta de tu tenis al mismo tiempo. Me quedé pensando en que tus pasos continuaban rápidamente sin voltear a verme porque perderías un camión al final de la avenida, y una bola de chicos con espinillas en la cara auyentaron mis pensamientos haciendome sentir incomoda, sola e idiota, al verme sentada frente a un oxxo.

Me paré y comencé a caminar.

No quería dejar de hacerlo (de caminar), y mientras... deseaba tanto seguir alguna sombra a mi lado, que no fuera la de la reja de alambre. Y comencé a recordar situaciones no tan similares, en las que caminaba en la noche con alguien, ya sea de regreso a casa o en camino a algun lugar, de noche, por unas sucias banquetas mirando fijamente unos tenis desgastados.


Al darme cuenta que no podía abrir mi paquete de galletas con una sola mano, opte por sacar el empaque del morral y abrirlo con la misma mano izquierda y la boca, había un coche cerca donde pude haber reposado el café y abrir el paquete con las dos manos, pero no me dieron ganas de detener mi paso.

Me pregunté a mi misma si ellos se preguntarían, que hacia yo dandole vuelta al parque tomando café y comiendo galletas?, mientras chicos deportistas pasaban trotando a mi lado, y una chica con su novio recogiendo la mierda de sus perros con una bolsita de plastico.
También pensé en si alguno de ellos pensara que mi bebida en vaso desechable tendría algun piquete, pero seguro mi rostro reflejaba que soy una niña con mucho que aprender.

El café ahora sabía a agua caliente, y las galletas a masa sin sentido a la vida más que por el chocolate, pero solo un ratito. Debieron ser mis anginas las que cambian el sabor a las cosas, y sentí que mis sentidos me traicionaban de nuevo. Metí la mano al morral para sacar la siguiente galleta, creo que ya seria la tercera y calculé con los dedos cuantas llevaba mientras la sacaba del empaque, sip, si era la tercera y la lleve directo a mi boca. La harina seguía sabiendo igual que con la primera galleta y me dio asco, entonces bebí más café y el vaso desechable comenzó a sentirse algo ligero.

A mi izquierda había plantas pequeñas de enredaderas como si compitieran por un sueño. De la tierra hacía (el cielo?) no no... hacía el final de una barda de unos 2 metros y medio. Parecieran estar en una carrera de haber quien crecía más rápido y asomarse del otro lado de la barda. ¿y cual sería el premio? pareciera también que entre la sombra que daban los arboles por la luz de la vía pública de los faroles, algunas enredaderas ganarían pronto la competencia con una proxima lluvia. Pareciera tambien una competencia lenta y aburrida, para quien se quiere quedar a verla y saber cual es el premio.

Entonces crucé la calle.

Pensé en que la señora que venía hacía mi ( y yo hacía ella) no se molestaría en verme a la cara, porque pensaría que soy un delicuente que me hacen falta cicatrices en el rostro y algunas bolas.

Yo solo la vi de reojo y ella miraba al suelo.

Yo miré al suelo también, y pensé otra vez en que deseaba caminar y caminar, a lado de un hombre (sin mencionar nombre), escuchando sus secretos y dejandonos dar pasos simultaneamente sin pisar las rayas de los bloques de cemento de la banqueta, mientras nuestras bebidas calientes se rellenaban con magia, bueno no... con café y algo de leche.


Mi angina se preparaba para volver a hincharse, (mi café se había terminado), mis piernas se cansaron, mi cabeza explotaba y decidi volver a casa. Encontré a mamá en la cochera acabando de llegar tambien.


Y por último, releyendo esto, si... si pienso muchas idioteces.



Me hace falta tomar fotos en la noche. Ésta no es en la noche, pero es en tonalá.

Estas otras, estan padre. ja...
'Taiwan lantern festival"
y el dragón me recordó que el dragon y yo vestimos hoy casi igual, me veo vestida así, con muchos colores.




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