Tu estabas sentado junto a mi, para ver de frente a la alberca, para ver de frente al coche que pasara.
La cámara de seguridad seguía tus movimientos, los míos no, porque no había mucho movimiento que pudiera causar.
El viento soplaba fuerte, y yo me quejaba, me quejaba cada que veía la palmera menearse, y entonces te conté el por que no me gusta el aire que sopla fuerte. De chiquita al salirme de alguna alberca se me volaba la toalla y no podía enrollarme bien porqu el aire me la arrebataba, y me hacía enojar porque me daba mucho frío. Aparte porque es temporada en q mis labios estan resecos y cortados todo el rato.
En ese momento, tambien tenía frío, conscientemente busque tus brazos, pero nos soltabamos pronto porque queríamos seguir bebiendo. Queriamos seguir mirando de frente a la alberca, a la gente que pasara, al niño que venía de gritar del dragon inmortal.
El jardín solía ser más grande para caerse rodando del monte, y ahora se ha encogido.
Si pudiera ver algunas manchas de Sol en el pasto, en tu rostro, sobre nuestra ropa, sentiría que fueran vacaciones y que estaba lejos de casa, lo bastante lejos para sentirme agusto contigo, pensaba mientras me platicabas lo del jardín.
Y estaba muy cómoda a excepción del aire que movía nuestros cabellos, y más el tuyo porque ahora es más largo que el mío, y también porque no nos habíamos visto, estaba cómoda porque me platicabas y yo te platicaba.
Estabamos de frente a la alberca, de frente a los coches que pasaran, y de frente al gato que se mostró ante nuestros ojos de un atardecer. Él o éste (el gato) no desapareció, y te lo hice saber al dirigirnos de vuelta a la casa. Tampoco se metió a la alberca.
1 comentario:
obvio. Lo gatos no se bañan por que les gusta apestar. Sobre todo de manera figurada.
Pelona
Publicar un comentario