26.2.09

papa y elote


Ni en la vida de una hormiga existirían tales desperfectos.

Y se sale de lo habitual para encontrar su lugar.
Y se da cuenta que su lugar dejo de ser cómodo porque engordó.

Pero le atormenta. Se distrae. Se le olvida. Se alimenta de otros insectos. Camina por otros rumbos.
Aun topándose con la misma glorieta en cada camino, no deja de serle atractiva. 
No deja de darle vueltas. No deja de pensarla. 
Suficiente para que una hormiga gorda se acomode. 
Y se recueste a ver un cielo con nubes pegajosas.

1 comentario:

mhx dijo...

se llaman combinados