Medio bien, medio mal. Jamás me interrogaste que hacía yo aquí cuando llegué. Solo dejabas que sosteniera tu dedo, porque yo me sentía segura, porque a ti te gustaba mientras sonreias hacía otro lado.
Y aún cuando me corregías cuando hablaba mal, y me enseñabas tus dibujos, no te molestó siquiera por cuanto tiempo me abriste las llaves de la regadera para ponerme el agua tibia cuando ya me tocaba bañarme.
Te disgustaste conmigo cuando me pare en el sillón verde diciendo que todos se fueran al diablo, y me sentí la persona más mala del mundo.
Me enseñaste a enchufar bien, sin tener el honor de conocer algún choque eléctrico. Me enseñabas una y otra vez como apagar y prender la compu (para jugar).Y como buscar algo en la enciclopedia azul.
Me gustaba ver como dibujabas a una persona, empezando de los pies y terminando por la cabeza. Me gustaba ver como fruncías la boca cuando tocabas la guitarra, cuando dibujabas, cuando hacías cualquier cosa que debías estar concentrado.
Me gustó que las últimas veces que jugabamos juntos (y que te hartaste) fue en un partido de los hielocos, terminando el juego rápido porqué ya te querías ir (y yo me enojé). Después de eso, solo escuchaba las notas una y otra ves, detras de tu puerta mientras yo jugaba sola.
Cambio tu manera de vestir, cambio el color de tus paredes, de negro a azul, de azul a negro, cambio tus muebles, cambio tu ausencia y presencia, cambio tu forma de verme. Y cuando esculcaba en tus cajones por que ya no me hablabas, me di cuenta que te gustaba escribir, y no solo en la pared o en un cuaderno de papel reciclado. Podía notar que en tus contraseñas que me decías, debía entender que ya no regresarías. Qué cada ves me costaba más encontrarte cuando era hora de volver a casa y entre la noche me molestaba que no estuvieras en las canchas. Qué me descalabré por segunda vez por saber quien era quien te escribía.
Qué cada ves fue menos lo que estuviste en casa y más las preguntas y el engaño de que todo estuviera bien, cuando me preguntaban por ti.
Y no me constaba que así fuera a ser yo tambien cuando creciera.
Y lo sabes.
Y lloré porque soñaste que me moría, porqué tu tambien llorabas.
Aún así solo pude escribir una carta para decirte lo mucho que te extraño y lo poco que supimos que paso entre nosotros. Me diste las gracias y continuaste.
Dibujito: De la foto : Noche de máscaras, para RedBanana.
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